14.10.11

La lectora en el Caribe (por José Carlos Nazario)


Hace tiempo que José Carlos Nazario nos envió un mail con La lectora en el Caribe. Como a la lectora no le fue posible ir hasta el Caribe para hacer la foto correspondiente, o registrar un encuentro con un pirata o una sirena, la publicación del texto se fue demorando... Los meses pasaron y hoy, viendo que el viaje al Caribe parece algo improbable, decidimos publicarlo sin foto. 
Aprovechamos para contarles que nuestro amigo de Santo Domingo, acaba de publicar su libro Carne cruda. Pueden enterarse un poco más de qué se trata pasando por aquí.

La lectora en el Caribe
Escarba en lo cotidiano. Lentamente va metiendo su cabeza en la piel de lo diario, de lo banal. Se hace avestruz. Pero no es miedo, es una fuerza superior la que la lleva con cada sílaba a sumergirse, como un minero, y encerrarse durante horas en lo real-maravilloso, lo real-mugroso, lo fantástico, lo esquizoide. 
Se empuja más y más, ya entra todo el cuello en esa gruta y se deja perder resbalando. 
Allí dentro, en el libro, se descubre al aire libre: vuela. Saborea el impulso. Y se posa en una playa de placeres, en el Caribe mítico. Ya sin piratas, sin cantos de sirena, con la certeza de que todo es nada y vale la pena sorber la vida poro a poro, ella se derrumba, venciendo-vencida, al pasar la última página.

11.10.11

La lectora celebra los doscientos lectores


Qué felicidad, el blog va creciendo de a poco, a un ritmo de 100 nuevos lectores por año. Gracias a todos por acompañarnos, en un par de meses más completaremos los dos años de blog. Pensábamos celebrarlo recién para el cumpleaños, pero al haber alcanzado las dos centenas antes, decidimos adelantar los festejos (o bien, agregar este festejo). 
Todo aquel que deje un comentario en este post estará automáticamente inscripto en el sorteo de celebración por los doscientos lectores. No hace falta estar registrado en el blog, pero quien quiera agregarse… bienvenido.
La editorial Adriana Hidalgo nos donó tres libros para repartir entre los lectores de la lectora. Dos títulos adultos (Todos los cuentos, de Francisco Urondo y El africano, de J. M. Le Clézio) y uno infantil (La casa de los cubos, de Kunio Kato y Kenya Hirata). Quien quiera participar en el sorteo de los tres ejemplares, agregue en el comentario "yo también soy un niño/a" o algo así que nos dé la pista de que lo incluyamos en el sorteo del título infantil. Quien sólo quiera optar por los libros para adultos, agregue algo como "soy una persona seria".
El sorteo se realizará el lunes que viene y los resultados se verán el martes próximo, por este mismo canal ;)
Todos pueden participar, pero los libros están en Buenos Aires (si quieren que se los mandemos por correo, los gastos corren por cuenta del ganador).
¡No se pongan ansiosos!
La lectora

9.10.11

La lectora y Oblogo II

No se suspende por lluvia.

foto: automática


Post relacionado: La lectora y Oblogo I

7.10.11

La lectora sueña (por Caro Klapko)


Después de siete viernes consecutivos, en los cuales fuimos compartiendo textos escritos durante la charla taller en Casa de letras, llegamos al octavo y último. Para cerrar el ciclo, tenemos a Carolina Klapko. Veremos qué nos depara el próximo viernes...

La lectora sueña
La lectora sueña, un mundo nuevo de sensaciones nace dentro de ella. 
Es lo desconocido, si lo piensa realmente se asusta, algo está por suceder, cómo será, qué sentirá…
Es su corazón que late más fuerte, pero de pronto se da cuenta de lo que sucede: ya no es un corazón, son dos. Una nueva vida que está llegando a este mundo.


(Otros textos escritos durante la misma charla-taller, ya publicados: el de Érica, el de Diana, el de Eric, el de Rodrigo, el de Gabi, el de Paola, el de Julio y el de Vale. Y para el próximo, hay que esperar al viernes que viene).

4.10.11

La lectora hace una buena acción


¿Al fin y al cabo qué es la lectura sino un vicio, 
como la bebida, la lujuria o cualquier otra forma 
de excesiva tolerancia para con uno mismo? 
Aldous Huxley, escritor inglés (1894-1963)

Algunos amigos le dicen que compran más libros de los que leen, que ya no saben qué leyeron y qué no, que la pila de libros sin abrir junta polvo en el escritorio. Que no consiguen entrar a una librería sin llevarse varios libros, ni tampoco dejar de frecuentarlas para terminar, de una vez por todas, con este vicio. Que los libros en la casa ocupan más espacio que cualquier otra cosa. Que siempre tienen que apartar libros que se adueñan de los sillones, las mesas, el pasillo, el baño. No cocinan más porque, a falta de un lugar mejor, guardan libros en el horno. Tienen hambre, huyen de su casa para poder alimentarse, pero es más fuerte que ellos: se desvían, entran en una librería de usados y, a los pocos minutos, ya tienen un nuevo kilo de libros en vez del kilo de pan que tanto deseaban. ¿Qué hacer? La lectora los entiende y les pide algunos libros prestados que sabe que jamás devolverá. Y luego se va, sabiendo que hizo una pequeña buena acción. 

2.10.11

El lector Diego

Desde Rio de Janeiro nos llega esta foto del lector Diego Barboza Nogueira, quien disfruta de leer al sol y en jánurásana. La foto es de Melina Flores (ya la tuvimos de visita en La lectora se teletransporta).


30.9.11

La lectora indecisa (por Valeria Migoya)


Ya estamos con el anteúltimo texto hecho durante la charla-taller en Casa de letras. Éste es de Valeria Migoya
La lectora indecisa
Como sabía que el viaje iba a ser largo, esta vez ella tomó dos libros de la biblioteca.
Cuando el tren arrancó, sacó ambos libros de su cartera, miró las ilustraciones de las tapas, leyó las reseñas en cada contratapa y se quedó imaginando el camino por el que cada uno la llevaría.
Finalmente llegó a su destino, guardó ambos libros en la cartera, bajó del tren y comenzó a caminar.

(Otros textos escritos durante la misma charla-taller, ya publicados: el de Érica, el de Diana, el de Eric, el de Rodrigo, el de Gabi, el de Paola y el de Julio. Y para el próximo, hay que esperar al viernes que viene).

27.9.11

La lectora y sus gustos II

Cuando necesito leer un libro, lo escribo. 

Benjamín Disraeli (1804-1881), ensayista británico. 

A la lectora le encanta: despertarse sin apuro y tener los sueños tan vívidos como si fueran cuentos fantásticos que acabara de leer, quedarse en piyama y cubrirse con su bata, sentarse en la mecedora frente a la ventana, ver los autos pasando allá abajo, escuchar la campana del reloj de la torre pero no prestar atención a qué hora es, agarrar el cuaderno antes que los sueños se esfumen, anotarlos sin pensar ni preocuparse por el estilo, la sintaxis o las faltas de ortografía.

Este post es la continuación de La lectora y sus gustos I


Muchas gracias a Ratón de Biblioteca, por los lindísimos cuadernos que le trajo a la lectora.

25.9.11

La lectora Ruth

Recientemente nos llegó un email de México, de Ruth Pérez Aguirre, con esta foto donde se la ve leyendo un libro de su autoría: un poemario hecho a mano en su propia editorial rústica.


23.9.11

La lectora (por Julio Flores)


Aquí presentamos un texto y una foto de Julio Flores, producidos durante la charla-taller en Casa de letras. Ojo con éste, que por ser cíclico, puede resultar infinito...


Debía caminar largo y tendido por la calle del suburbio con el puño cerrado, buscando un rincón, un banco de plaza, un cordón de vereda para leer sin ser vista. Se sentó en una vereda alta, pero cuando abrió la mano no le gustó que alguien mirara lo que quería leer. Se puso de pie y volvió a caminar, cruzó la calle y se sentó en el lugar más lejano y solitario de la plaza. Allí volvió a abrir la mano, desdobló el papel que estaba plegado en muchas partes y empezó a leer las instrucciones: “Debía caminar largo y tendido por la calle del suburbio con el puño cerrado buscando un rincón, un banco de plaza, un cordón de vereda para leer…”


(Otros textos escritos durante la misma charla-taller, ya publicados: el de Érica, el de Diana, el de Eric, el de Rodrigo, el de Gabi y el de Paola. Y para el próximo, hay que esperar al viernes que viene).