foto: Diego Barboza Nogueira
Cuando alguien no está del todo en este mundo, los gatos se acercan. Lo hacen en silencio, prefieren no llamar la atención. Estar en dos realidades a la vez sólo es posible si hay un portal para ir y venir, y eso es lo que ellos buscan.
La lectora anda en vaya saber cuál galaxia de páginas mientras está, también, sentada en un banco. Los gatos llegan como si tal cosa. Incluso disimulan y miran hacia otro lado. No maúllan, esperan. Saben que ella tiene el pasaje latente en los ojos y que, cuando se descuide, lo podrán atravesar.