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29.11.19
23.4.19
22.1.19
Bailarinas en la biblioteca de Eugenia Zicavo
Gracias, Eugenia Zicavo, por leer Bailarinas (Desde la Gente, 2018).
Feliz de haberte perturbado :-)
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| Instagram de Eugenia Zicavo
Dice: Me gustó mucho este libro de cuentos sobre danza. Sobre todo el de @anahi_floresflores me dejó MUY perturbada. Anticipé el final pero IGUAL (o peor) 😱! Me hizo acordar a la oscurísima película de Haneke "La profesora de piano". Y también a mis compañeras de escuela que hacían danza clásica.
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| Twitter de Eugenia Zicavo |
8.1.19
Saltatricis anima (alma de bailarina)
A pedido de los amigos de Ediciones Outsider, me puse a escribir sobre el alma y empalmé a hablar de Bailarinas.
Tú no tienes un alma. Tú eres el alma. Y tiene un cuerpo.
C. S. Lewis, creador de Narnia.
Pueden leer la nota completa en este link.
9.10.18
Presentación de Bailarinas - Imágenes
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| Anahí Flores y Javier Marin |
| Ariel Bermani, Fernanda García Curten, Laura Massolo y Anahí Flores |
| Anahí Flores y Carolina Bruck |
| Maumy González y Anahí Flores |
| Ariel Bermani, Maumy González, Carolina Bruck, Laura Massolo, José María Marcos, Fernanda García Curten, Anahí Flores y Javier Marin. |
| Bailarina de la escuela Arte XXI |
6.10.18
4.10.18
3.10.18
¡Es hoy!
Están todos invitados a la presentación de Bailarinas hoy, miércoles 3 de octubre a las 19 hs en el Centro Cultural de la Cooperación, Sala Pugliese. Avenida Corrientes 1543.
2.10.18
Flores
Mañana se presenta Bailarinas, libro del cual soy compiladora. También soy autora de uno de los cuentos, inevitablemente el más antiguo del libro ya que fue el impulsor del proyecto. Les cuento cómo fue el proceso de escritura:
La primera versión de No sin cariño tenía otro título, otros personajes y otros escenarios. Nació en el 2009, de una consigna que Hugo Correa Luna nos dio en Casa de Letras durante la carrera de Escritura Creativa. Tenía la historia de la gillette dando vueltas hacía rato y aproveché la consigna para ponerla en un cuento. Cinco años después lo reescribí de cero, sin releer la primera versión. Cambié tantas cosas que si uno comparara ambos archivos creo que sólo coincidirían la gillette y la atmósfera del ballet. Digo “creo” porque nunca releí la versión antigua y por suerte no guardé ninguna copia.
Me gusta el ballet desde niña, hice clases de clásico muchos años y luego me alejé de ese mundo. A través de estos cuentos vuelvo a bailar, a mi manera, en compañía de un ballet de escritores nada homogéneo.
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| Anahí Flores y Bailarinas |
El libro se presenta el miércoles 3 de octubre a las 19 hs en el Centro Cultural de la Cooperación, Sala Pugliese. Avenida Corrientes 1543.
1.10.18
García Curten, Moulia, Bruck
Tres de los autores de Bailarinas (Desde la gente, 2018) nos cuentan cómo fue escribir para este proyecto.
El libro se presenta el miércoles 3 de octubre a las 19 hs en el Centro Cultural de la Cooperación, Sala Pugliese. Avenida Corrientes 1543.
Dijo García Curten:
Conocí el mundo de la danza desde adentro. También solía almorzar al pie de la Torre de los Ingleses cuando, siendo nena / adolescente, venía en tren a Buenos Aires, cada semana. No tuve que documentarme para encarar la escritura de este cuento, aunque sí desenterrar viejas páginas y otros apuntes sin destino, revolver archivos que deberían verse amarillentos hasta en la pantalla de mi laptop, y aceptar que una vez más estaba escribiendo sobre “esto”. Luego de ahuyentar resistencias y cierta inquietud por lo de reincidir (mi primera novela tiene como protagonista a una bailarina) supe que aceptaría participar de la antología. Con escenas larvales extraídas de un proyecto de novela a medio escribir todavía en el cajón, pasajes que se enlazan sin tocarse o que mezclan aguas o que corren en paralelo con la historia de La reemplazante, pero especialmente gracias a la energía contagiosa de Anahí Flores –a su dedicación y paciencia- pude entrever el recorte de esta historia en aquel borrador desbordado. Pensarla como un cuento posible, más allá de las otras historias latentes que la confirman o desmienten.
Bailar, a veces, puede ser igual que callar; un hermoso y desesperado callar. Por eso agradezco esta nueva oportunidad de encontrar una voz en las palabras.
| Francisco Moulia |
Escribir sobre danza fue un desafío. Lo poco que sabía estaba ligado a experiencias personales en fiestas o boliches en donde el alcohol nos conecta con nuestra parte más tribal: el movimiento del cuerpo como un rito. No esperamos que llueva, ni dejar o quedar fecundados por bailar, pero nos movemos tratando de ser coherentes con la música. Eso, de alguna manera, es danza. En parte decidí involucrarme con este proyecto para legitimar incontables papelones.
Hablando en serio, me interesó el desafío, ir a ver qué pasaba en ese mundo. Tuve la suerte de poder entrevistar a una bailarina del Teatro Colón que me narró la dimensión más oscura de la danza profesional. Siempre me resultó atractivo ver qué hay del otro lado, no de la escena, sino de la persona. ¨Podridas raíces¨ es un relato de ficción en el que traté de humanizar al bailarín. Intenté plasmar que detrás de esa experiencia estética del movimiento hay una persona, y que, muchas veces, para alcanzar esa gracia de lo sublime, tiene que existir un contrapeso de miseria.
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| cuadro de bailarina que hizo la hija de Carolina Bruck |
“Yo lo que quería era bailar y estudiar literatura, pero la guerra me hizo modista”, me confesó muchas veces mi abuela. Proyectadas por el deseo, las dos actividades asomaban como un espacio de libertad. Uno de los libros que me fascinaba de la biblioteca de la vieja era Mi vida, de Isadora Duncan. Lo leíamos juntas para invocar sus dos pasiones. En esas páginas, Isadora rescataba una danza que emulaba a la naturaleza, y se burlaba de los movimientos repetitivos de las bailarinas clásicas. Yo era una nena torpe, panzona y distraída, así que esa mirada del baile me venía perfecta. Mucho mejor que la de los cuentos infantiles de bailarinas esforzadas, o la de los ballets aburridos del Teatro Argentino de La Plata. Me liberaba, por ejemplo, de tener que seguir las coreografías de mi maestra o de los rikudim, esos bailes judíos tan sincronizados. Pero, claro, la liberación era también una impostura, una forma de camuflar la envidia por aquellos cuerpos que podían acomodar su paso al de los otros. La envidia infantil (de la mala) fue el punto de partida para escribir “Qué picardía”, un cuento donde el ballet despunta en unos espacios desangelados —actos escolares, clases barriales, efemérides ciudadanas— para funcionar como emblema no se sabe muy bien de qué. El imaginario de partida me lo dieron más el cine y la pintura que las letras. El cisne negro, Flashdance y Degas estaban en el horizonte; mientras que las referencias en el papel venían de Ocampo, Uhart, Lispector. Las escuchaba en sordina, eran ecos de voces rebeldes. Unos años antes, había escrito también un cuento en el que se bailaba tango. Ahí estaban la técnica, los cabeceos, los peluquines, la milonga. En ese ambiente viciado, como quería mi abuela, había podido bailar y leer literatura.
28.9.18
Kamiya, González, Grimberg
Tres de los autores de Bailarinas (Desde la gente, 2018) nos cuentan cómo fue escribir para este proyecto.
El libro se presenta el miércoles 3 de octubre a las 19 hs en el Centro Cultural de la Cooperación, Sala Pugliese. Avenida Corrientes 1543.
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| Alejandra Kamiya |
Creo que los temas son excusas. Que toda escritura es en el fondo autobiográfica. Que los temas son, como los restos diurnos a los sueños, el material que moldearemos para decir algo que como sea, vamos a decir.
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| Maumy González |
No me gusta escribir bajo consigna. Por lo general, me sugieren un tema y se me traba la creatividad. Sin embargo, cuando Anahí Flores me pidió un texto para Bailarinas le dije que sí. Mientras charlábamos -mate de por medio- le había estado contando que una de mis hermanas, de niña, había tomado clases de ballet. Me tocó llevarla a la evaluación inicial. La recordaba con malla, medias cancán y un moño tirante. Mamá había tenido que estirarlo bien para que no se le salieran los rulos. Pasé horas sentada en el banco del pasillo principal de la escuela, mirando pasar niña tras niña al salón. Los acompañantes debíamos esperarlas hasta que salieran. Pasaron horas, o por lo menos ese es el recuerdo que tengo: la espera. ¿Por qué no escribís sobre eso?, me preguntó Anahí y yo acepté la sugerencia. Pero como suele pasarme algunas veces, el germen que creía ideal para sacar un buen cuento no me convenció. Me parecía flojo, poco particular, o quizás poco cercano a los temas sobre los que me gusta trabajar. Por más que intenté, el cuento no pasó de unos cuantos inicios irresolutos. Le seguí dando vueltas, hasta que surgió una imagen: zapatillas en movimiento. Pienso en ballet y las zapatillas son la primera cosa que se me viene a la cabeza. Imaginé una bailarina con muchas zapatillas, de distintos colores, su accesorio fetiche. El personaje era una muchacha bailando sola en una habitación cerrada, en streaming. Como no conocía ningún movimiento de ballet me tocó investigar. A medida que lo hacía, me comencé a fascinar con esos cuerpos de espiga, el trabajo que realizan para lograr gracia y elasticidad, su estética, la disciplina. Me inventé muchas cosas, claro. Algunas tuve que ajustarlas, gracias al buen ojo de Anahí. La verdad ha sido un trabajo fascinante y, sobre todo, lúdico. Es lindo descubrir nuevos procesos, trabajar con otros temas. Así, surgió Libélula. Espero que los lectores lo disfruten.
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| Sebastián Grimberg |
Mi experiencia con el ballet se limita al recuerdo de la imagen de Jorge Donn, en un cassete del Bolero de Ravel que tenía mi viejo, a la película Billy Elliot y al capítulo de Los Simpsons que lo emula. Sin embargo, dejando de lado eso de que el escritor tiene que conocer a fondo el tema del que escribe, cuando Anahí Flores me invitó a ser parte de la antología no lo dudé. Dije que sí, después me puse a pensar qué podría escribir. En general los cuentos me llegan como ideas cerradas, completos, no suelo ponerme a pensar qué escribir. La propuesta fue entonces un desafío, sobre todo por tratarse de un mundo totalmente ajeno para mí. Durante esa búsqueda de material para el cuento, incluso pensé en ir a ver algún espectáculo de ballet. Ahí estuvo la solución (en el pensamiento), porque de inmediato recordé el comentario que hizo el padre de un amigo al volver del Colón, luego de presenciar, a su pesar, una función de ballet. Sobre ese recuerdo, el cuento no tardó en armarse.
26.9.18
Bermani, Marcos, Massolo
Tres de los autores de Bailarinas (Desde la gente, 2018) nos cuentan cómo fue escribir para este proyecto.
El libro se presenta el miércoles 3 de octubre a las 19 hs en el Centro Cultural de la Cooperación, Sala Pugliese. Avenida Corrientes 1543.
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| Ariel Bermani |
Dice Bermani:
Escribí “La escuela de danza” a pedido de Anahí Flores. Ella quería armar una antología de cuentos de bailarinas y yo busqué el modo de satisfacer su demanda, a pesar que se trata de un mundo desconocido para mí. Sólo tenía una referencia: alguien que quiso entrar a la escuela y no se lo permitieron por tener un leve sobrepeso. De ahí salió el cuento. Inventé la historia, los personajes y es probable que haya cometido muchos errores cuando el narrador habla del tipo de examen que toman en la escuela. Pero hay algo queme gusta del cuento: la postura desafiante de la chica, que decide enfrentarse al examen, aprobar, y después, rechazar el ingreso.
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| José María Marcos |
Dice Marcos:
Es muy interesante cómo un tema puede despertar en cada persona una historia diferente. Cuando me llegó la propuesta de escribir sobre el mundo del ballet clásico, pensé que se trataba de un buen motivo para hablar sobre los intersticios entre el discurso y el lenguaje del cuerpo. Retomando el tema del doble, puse en escena el relato de una famosa artista que tiene una hermana gemela a quien admira y envidia. Imaginé al baile como vía de comunicación con el misterio y me incliné por la composición de un cuento de horror pero en clave íntima y desapasionada, con ciertas ambigüedades respecto a la irrupción de lo sobrenatural. Esta forma me pareció la más adecuada para abordar este universo.
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| Laura Massolo |
Dice Massolo:
La propuesta de escribir sobre bailarinas supuso adentrarme en un mundo que no conozco más que como espectadora; tuve que investigar, abordar nuevos lenguajes, imaginar climas y, lo más difícil, intentar ser creíble.
Me resultó más práctico resolver la historia desde el policial. De esa manera, soslayé el compromiso de subir a un escenario o de intentar un solo paso de danza, lo que hubiera resultado en un cuento humorístico. Así y todo, de no ser por la guía constante y paciente de Anahí Flores, mi policial de bailarinas estaría lleno de disparates.
Agradezco esta experiencia a nuestra verdadera bailarina y a los maravillosos compañeros que vienen danzando conmigo en la escritura.
8.9.18
Bailarinas en Mégara
(Extraído del Instagram de Mégara).
"Si no hay disciplina, tanto en la danza como en la escritura, no pasás de un primer borrador." Así dice ella, Anahí Flores, y en el prólogo nos cuenta de la génesis de esta antología de relatos que tienen que ver con la danza clásica.
Mientras leía, pensaba en la vocación y el destino, en cómo se relacionan.
Y en esa frase de Maya Plisétskaya: "Tu carácter es tu destino."
Estos relatos tienen fuerza, son una invitación a entrar en un mundo, para algunos, desconocido.
Un mundo que va mucho más allá de la punta de las zapatillas de baile; porque, como bien dice Elvio Gandolfo: "escribir de ballet también es escribir sobre el mundo".
Un libro de Desde la gente, una editorial que sabe acercarnos a las cosas que nos rodean, pero de una manera peculiar, única, diferente.
6.9.18
Bailarinas - presentación
Presentan
“Escribir de ballet también es escribir sobre el mundo. Ocurre que eso, que es un arte, también tiene mucho de deporte de riesgo. Son cuentos de bailarinas, sí, pero también podrían ser, por la intensidad y la violencia, desplegada o reprimida, cuentos de boxeo”.
(Elvio E. Gandolfo)
El Miércoles 3 de octubre a las 19 hs
en el Centro Cultural de la Cooperación, Sala Pugliese
Corrientes 1543, CABA,
se presentará el libro “Bailarinas”, con la participación de Anahí Flores (compiladora y autora), José María Marcos, Laura Massolo, Maumy González, Fernanda García Curten, Carolina Bruck, Ariel Bermani y Alejandra Kamiya. Y contaremos con la intervención de alumnas de la Profesora de Danzas Mariángeles Ale, de la Escuela Arte XXI.
Entrada libre y gratuita
Agradecen su difusión:
Patricia Brañeiro 116160043 – Claudia Cacchione 1153878057
4.9.18
El lado oscuro del ballet
Comparto la reseña que Fernando Farías hizo para La palabra de Ezeiza.
Link a la nota original.
¡Infinitas gracias!
Link a la nota original.
¡Infinitas gracias!
El lado oscuro del ballet
Reseña de la antología Bailarinas (Desde la Gente, 2018). Compilación y prólogo: Anahí Flores. Escribe: Fernando Farías para La Palabra de Ezeiza
Luego de “Luke, yo soy tu padre”, la segunda frase más famosa de Star Wars es “Unite al lado oscuro”. Lo que nos ofrece, justamente, la flamante antología Bailarinas (Desde la Gente, 2018) es espiar en las relaciones que se entretejen en el costado menos luminoso del ballet. Compilada por Anahí Flores, contiene los cuentos “Qué picardía” (Carolina Bruck), “Libélula“ (Maumy González), “Estamos en diez” (Sebastián Grimberg), “No sin cariño (Anahí Flores), “Telón” (José María Marcos), “Una melodía de Chaikovski” (Laura Massolo), “Podridas raíces” (Francisco Moulia), “Vida de Sara en tres movimientos” (Alejandra Kamiya), “La escuela de danzas” (Ariel Bermani) y “Plaza Britania” (Fernanda García Curten).
La contratapa pertenece a Elvio Gandolfo, quien nos advierte que el ballet es un arte pero “también tiene mucho de deporte de riesgo” y agrega que estos cuentos son “de bailarinas, sí, pero también podrían ser, por la intensidad y la violencia, desplegada o reprimida, cuentos de boxeo”. En el prólogo, Anahí Flores, exbailarina, cuenta que concibió la idea del libro conversando con Fernanda García Curten (otra exbailarina, que cierra la selección de cuentos), e invita al lector a “asomarse a los entretelones sombríos de un mundo que, por lo general, asociamos con la disciplina y la belleza”.
Adentrándonos en los textos las expectativas anunciadas se confirman rápidamente y encontramos un leitmotiv umbrío que atraviesa la propuesta. Aparecen la nostalgia, la envidia, los celos, la falta de códigos, los daños irreversibles (tanto corporales como psicológicos) y otros condimentos que crean un caldo de cultivo trágico donde todo lo que puede salir mal sale peor.
El ballet se presenta como un universo rígido, severo, lleno de tensiones latentes que explotan en los momentos menos pensados. Abundan madres intransigentes, bailarines rockstar, rezos impíos, la obsesión más cruel, maestras dictatoriales, la eterna persecución de lo que pudo ser y no fue, una sexualidad desplazada, secretos depravados, odios que matan.
El volumen encuentra su unidad en la multiplicidad de voces que recrean las tinieblas de manera inspirada, mostrando perturbaciones dignas de una película de Lars von Trier. El lector se transforma en un espectador de lujo que espía a través de la cerradura en un teatro donde hasta la inocencia más pura puede trocar en perversión. Tal vez sea porque, en una sociedad que reclama esfuerzos sobrehumanos y que nos desentendamos de la suerte de los demás, la competencia por el primer lugar exige pagar un precio demasiado alto.
Etiquetas:
bailarinas,
desde la gente,
reseñas
3.9.18
10.8.18
Bailarinas
Les presento a Bailarinas. Es una antología de cuentos de autores contemporáneos, ambientados en el mundo del ballet. Cada cuento fue escrito para este proyecto. Infinitamente agradecida con los autores (Sebastian Grimberg, Fernanda García Curten,Laura Massolo, Francisco Moulia, Carolina Bruck, Alejandra Kamiya, Ariel Bermani, José María Marcos y Maumy González), con Elvio Eduardo Gandolfo que hizo el texto de contratapa, con Ernesto Pereyra Artista Plástico que se ocupó de la imagen de tapa y con Javier Marín, el editor que abrazó el proyecto y lo transformó en libro.
La presentación será el 3 de octubre a las 19 horas, ya sé que falta, pero vayan agendando...
29.4.18
21.3.17
Bailarinas, en la nota de Daniel Gigena
Agradezco a Daniel Gigena por haber incluido en su nota sobre danza y literatura a Bailarinas, a pesar de aún ser inédito.
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| Desayuno con Bailarinas |
La antología de cuentos ambientados en el mundo del ballet (que está lista aunque sin editor) está formada por textos de Alejandra Kamiya, Anahí Flores, Ariel Bermani, Carolina Bruck, Fernanda García Curten, Francisco Moulia, José María Marcos, Laura Massolo, Maumy González y Sebastián Grimberg.
En el último tiempo aparecieron en el país varias novelas, relatos y poemas de escritoras atraídas por el arte de moverse
JUEVES 16 DE MARZO DE 2017
Paul Valéry se preguntaba si la danza no sería un modelo de las demás artes: las bailarinas mostraban la importancia de un procedimiento aparentemente sin propósito. ¿Para qué girar como un trompo si se puede avanzar en línea recta? Casi siempre encarnada en la figura de jóvenes abnegadas, fue materia de películas donde los estereotipos del padecimiento no se hacían esperar. Antes, los pintores habían captado un elemento aéreo en las formas de la danza: Edgar Degas, en la cumbre, pero también Pablo Picasso y Zinaida Serebriakova. La literatura no dio aún la gran novela de la danza, pero en el último tiempo asomaron en el país varias narraciones sobre esta expresión artística.
Las bailarinas no hablan (Reservoir Books), nueva novela de Florencia Werchowsky, bordea hechos biográficos. "Fui alumna del Instituto Superior de Arte del Teatro Colón, trabajé como refuerzo en el Ballet Estable, formé parte de la primera compañía de Maximiliano Guerra. Dejé de bailar a los 17 años y tuve diferentes trabajos hasta que me senté a escribir novelas, pero la narradora de mi libro es una profesional cansada de bailar e incapaz de hacer otra cosa." Igual que en El telo de papá, su libro anterior, Werchowsky parte de su historia para despejar zonas de ficción. "Hay un consenso alrededor de la bailarina que lo deja todo por su vocación y triunfa cuando la institución reconoce esa pasión. Pero hay otras posibilidades que me interesaba registrar: la historia de la que no triunfa del todo, que baila lo que puede más que lo que quiere; la bailarina aceptada pero no premiada, con un entorno imperfecto y a veces desopilante; la de una institución prestigiosa y al mismo tiempo débil." Werchowsky presentó su novela en el Colón: "Me imaginaba canosa y coreógrafa allí. Ocurrió algo diferente, mucho mejor que en cualquier ficción", dice.
"Me fascinaba leer con mi abuela Mi vida, de Isadora Duncan -recuerda Carolina Bruck-. Invocaba sus dos pasiones: la literatura y la danza. Isadora rescataba una danza más orgánica, que imitaba los movimientos de la naturaleza y se burlaba de la disciplina agotadora de las bailarinas clásicas. Yo era una nena gorda y torpe, así que esa mirada del baile me parecía regia. Invocaba a Isadora y me liberaba de tener que seguir las coreografías de mi maestra." Uno de sus cuentos, incluido en No tenemos apuro (Club Hem), integra la próxima antología de relatos sobre la danza, Bailarinas, compilada por Anahí Flores.
"Siempre me atrajo el ballet, aunque de forma conflictuada -retoma Flores-. Me fascinaba ir a clase, repetir el mismo movimiento, deletrear con los músculos, pero mi cuerpo no se amoldaba." Así nació "No sin cariño", relato inédito que la poeta y narradora trabajó por años. Ahora, llamó a colegas que invitó a participar de la antología. "Surgieron cuentos policiales, fantásticos, eróticos. En la etapa de revisión, me encargué de ajustar detalles de técnica y movimiento: ¿cómo mostrar un grand jeté sin que sea una mera descripción técnica y que se entienda?" Así, sumó al de Bruck, entre otros, relatos de Alejandra Kamiya, Ariel Bermani, Fernanda García Curten, Francisco Moulia, José María Marcos, Laura Massolo y el suyo, claro.
Blanca Lema publicó en 2016 Contradanza (Paradiso), novela "escrita como un ensamblaje coreográfico. Cada capítulo -cuenta- es un paso de danza y una metáfora que vamos comprendiendo a medida que bailamos y devenimos con los personajes. A veces con dolor, otras con extraño humor". Lema pasó de la danza clásica en la que se formó en el Colón a ser una de las primeras alumnas de Rhea Volij, maestra de danza butoh. "Se produjo en mí un aprendizaje tremebundo. Borré el ego. Me embrujó ese salto del lenguaje representativo de las palabras al lenguaje ideográfico de la danza."
Poeta, narradora, bailarina y autora de Fantasmata (Mansalva), Carmen Iriondo observa el lenguaje universal de la danza. "Los pasos se llaman igual en cualquier lugar del mundo y se aprenden con la misma voracidad que la escritura y su gramática." Y señala otra concordancia: la poesía y la danza tienen en común una forma velada de decir. La narrativa, según Iriondo, se parece más a los ballets, "con sus argumentos paradigmáticos, ritmos y clímax; la danza contemporánea rompe poéticamente con esa estructura".
Un poco más atrás
De ese año es también la novela El gusto, de Leticia Martin (Pánico el Pánico), donde la danza es una interfaz entre el deseo y la represión. "Narrar, como bailar, es ser libre en los márgenes de una gramática normativa."Ya en 2012 Fernanda García Curten publicó La reemplazante (Bajo la Luna). "Por años fue un proyecto pegado a mi experiencia, en torno al personaje de una bailarina que viaja a México para suplir a la estrella oficial. Me llevó una década concluir la novela. Me apasionaba el dilema humano del personaje, su aspecto menos glamoroso, la parte mecánica de la muñeca viva. Experimenté ambos lenguajes: movimiento y escritura. Para mí, bailar era un hermoso callar", agrega.
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