Mostrando entradas con la etiqueta sobre libros. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sobre libros. Mostrar todas las entradas

7.8.10

Lecturas de la lectora III

foto: Anahí Flores


La lectora hoy tiene muchas ganas de conversar sobre libros. Pero no sobre uno  en particular, sino sobre las peculiaridades de cada lector: si escribe o no en los márgenes (¿no, jamás haría una barbarie así?, ¿sí, pero sólo con lápiz gris clarito?, ¿sí, y con biforme o marcador indeleble?); si dobla o no las páginas; si compra usados o nuevos (o si le es indiferente); si los huele o los prueba o los escucha (sí, los libros pueden ser apreciados por todos los sentidos); si lee en cualquier lugar, incluso con gente a su alrededor hablándole, o si debe internarse en un sitio solitario; y sobre tantas manías más. La lectora, al pensar en estas cosas, recuerda a una autora que leyó (y releyó) hace varios años. Está convencida de que si un día se encuentra con dicha autora en persona (lo que es poco probable) van a entenderse profundamente por el solo hecho de compartir el amor, en forma íntima o pública, hacia los libros.
Siendo que las posibilidades de encontrar a Anne Fadiman en Buenos Aires son nulas el día de hoy, la lectora va hasta su biblioteca y le da la mano a Ex-libris, Confessions of a common reader. La tarde será toda para ellas.

Otras lecturas de la lectora, aquí y aquí.

4.7.10

Lecturas de la lectora II

A todo el mundo le atrae conocer la historia de aquellos que lo precedieron con éxito en caminos semejantes al propio. Tal vez por eso la lectora siguió con tanta atención cada capítulo de Una lectora nada común, del autor británico Alan Bennett. Pero contar en detalle cómo ocurrió la evolución impulsada por un tardío hábito de lectura en la reina de Inglaterra, es revelar demasiado. Que los lectores ávidos lo descubran por sí mismos.


Otras lecturas de la lectora, aquí.

28.5.10

Lecturas de la lectora I



A la lectora no le gusta recomendar libros. Sería, para ella, como sugerir de quién enamorarse. Cuando alguien le pregunta ¿qué libro puedo leer?, ella prefiere mostrar el camino hacia la biblioteca y que el aspirante a lector elija por sí mismo. A lo sumo, recomienda un determinado estante. Pero cuando encuentra un libro que retrata el amor por los libros, la empatía suele ser tan grande que no para de hablar del tema. 
Hoy, mientras releía Como una novela, de Daniel Pennac, su ejemplar iba quedando por completo marcado: tantas fueron las frases que subrayó y los comentarios que registró en los márgenes (porque para ella, los márgenes son como las páginas de un cuaderno personal). Sus marcas de hoy se juntan con las anotaciones hechas años atrás, durante su primera lectura. Tres personas conversan en esas páginas: el autor, la lectora de antes y la de hoy.
Y al atardecer, el libro volvió a la biblioteca feliz: lleno de palabras nuevas en sus márgenes y a la espera, sin impaciencia, de una próxima relectura.