ilustración: Lucía Miranda
Un libro es como un jardín que se lleva en el bolsillo.
Proverbio árabe.
Después de hibernar por meses, la ciudad empieza a despertar. Como en todo despertar placentero, va haciendo pequeños movimientos: una hojita se estira por ahí, una flor se abre por allá. Y otra flor, y otra, y otra. Cuatro flores se desperezan y giran hacia la lectora, quien ni se da cuenta de que tiene, sobre sus páginas, a estas lectoras perfumadas.



