19.2.13

La lectora y un haiku en Villalonga

Vivir en Buenos Aires y andar de un lado a otro te da mucho "tiempo muerto". Si algo aprendí en esta ciudad es que resulta fundamental llevar, al menos, un libro encima. Ante las filas, los embotellamientos, los eternos piquetes, no es lo mismo tener o no una lectura a mano. Los famosos "tiempos muertos" se vuelven incluso deseados: nada nos interrumpirá. ¿Hay muchos autos esta mañana? ¡No importa, tengo una novela para empezar! ¿La cita se va a atrasar quince minutos? ¡Estupendo, traigo un libro de cuentos! ¿Y qué hay de las escaleras mecánicas, los ascensores? ¿Cómo se aprovechan las situaciones que duran apenas unos segundos? Con literatura concentrada: haikus. Se leen en el tiempo que tarda un semáforo de cambiar de color y "el después de la lectura" nos acompaña mientras cruzamos la calle y caminamos las siguientes cuadras. Por eso, un haiku en la cartera de la dama o el bolsillo del caballero nunca viene de más. Les dejo uno mío, por si quieren copiarlo a un papelito y llevarlo con ustedes:

Ronda el otoño.
Dos pilotos mojados
en el perchero.

Estos tres versos fueron distinguidos con el segundo premio en el Primer Concurso Nacional de Haiku, en Villalonga (Provincia de Buenos Aires). El jurado dijo "Este haiku sorprende por la combinación de elementos aparentemente inconexos pero que la haijin logra unir con maestría." La entrega de premios será el domingo próximo durante el XI Encuentro de Poetas de Villalonga. No estaremos presentes en persona… pero sí con ese texto breve, que será leído durante la ceremonia. 
Muchas gracias a los organizadores del concurso, especialmente a Mary Zúñiga.

1 comentario:

Gabriela Luzzi dijo...

que lindo, me encantó su simpatía, besos!