13.12.11

La lectora con protector solar


Una literatura difiere de otra ulterior o anterior, 
menos por el texto que por la manera de ser leída.
Jorge Luis Borges

Cuando la lectora lee, las palabras no resultan sólo un conjunto de letras o sílabas: son detonadores de ideas y de recuerdos, reales o imaginados. El libro se transforma en la suma de lo que el autor escribió y lo que a ella le despierta. Pero entonces, se pregunta: ¿a quién pertenece ese libro, al autor o al lector? ¿Le gustaría a este autor que se lean sus libros desde el agua, por ejemplo, o se pondría nervioso por si le salpican las páginas?
La lectora considera que el libro es, desde el momento en que lo lee, de ella. Lo lleva a la pileta consigo aunque al final del día quede un poco pegoteado con protector solar y gotitas de agua.


También en: Los martes miento (revista virtual semanal)

5 comentarios:

Malvona dijo...

Es fácil darse cuenta cuando un libro se fue de vacaciones a la playa: al releerlo siempre aparecen los granitos de arena traviesos entre las letras.

Angie dijo...

no soy muy amiga de la playa, pero a cualquier campo donde vaya a pasar las vacaciones siempre me llevo mas de un libro. Saludos me encanta tu blog, siempre lo estoy revisando :)

La lectora dijo...

Malvona: hay tantas marcas que pueden quedar en un libro... mate, salsa de tomate, agua marrón de algún río de El tigre, helado, açaí... Habría que hacer un catálogo de marcas.

Angie: gracias por pasar, es bueno saber que "siempre lo estés revisando". ¡Un beso!

MC. dijo...

Por lo que veo los libros de La lectora son muuuyy paseanderos!

La lectora dijo...

MC: jajaja, son libros con todo tipo de manchas y cicatrices provocadas por los viajes :)