9.6.10

La lectora en su auto
















Una vez más, nuestro amigo de El nido prestado escribió un cuento para la lectora, y esta vez con la foto automovilística hecha por Miguel Sampedro, leyendo el libro que nos regaló Cecil durante el swap organizado por Sweet Carolaine.

La lectora en su auto

La lectora se sube a su auto nuevo pero a las pocas cuadras siente un tironeo, un síntoma inequívoco de síndrome de abstinencia. Necesita continuar el libro que dejó marcado en la página 46 con la oreja superior de la hoja doblada. Acostumbrada como está a leer mientras viaja en el colectivo o en el tren, su nueva adquisición automotriz es un estorbo, una molestia imprevista. En el siguiente semáforo despliega el libro en la página señalada y busca el renglón en el que su lectura se vio interrumpida. El tiempo demuestra otra vez su relatividad y lo que para la lectora es un momento insuficiente, para el resto de los conductores es una eternidad y aunque ella ignora los gritos y bocinas, una mano golpea su ventanilla y la devuelve a la realidad. La lectora se detiene junto al cordón para terminar ese párrafo, no puede seguir rumbo al trabajo sin saber cómo termina, y lo mismo le pasa con el párrafo de abajo y luego con el siguiente. La lectora llega tarde. Con el pasar de los días trata de perfeccionar su método de lectura e intenta de varias formas leer cuando el auto se detiene, bendiciendo los embotellamientos porteños, pero sus llegadas tarde la dejan al borde del despido. Finalmente la lectora concluye que manejar un auto y leer son actividades incompatibles y peligrosas cuando van juntas. Los días siguientes la lectora viaja nuevamente en colectivo, vende el auto y recupera sus horas de lectura, los pormenores del tránsito quedaron nuevamente fuera de su universo

16 comentarios:

Sweet carolain Arengando a la gilada..Por un mundo menos pedorro dijo...

Pri!

Ja, me encanto el cuento! y la mencion!!!

:)

Muchas gracias!


Eso de manejar en capital debe estar complicado, mejor, mil veces, viajar en bondi, aunque tarden y vengan llenos, siempre tenes un momento (largo, por lo general) para leer!

Besos ana, me encanto!!!!

Cecil dijo...

jajaja sospechaba algo de esto :D

lo bueno de leer en el auto es que aún no está prohibido :P. de todos modos, quizás la lectora tenga suerte y su auto se vea detenido en la autopista de cortázar y allí tenga tiempo de finalizar la lectura.

barthes decía que, en realidad, la lectura es eso que se produce cuando el lector levanta los ojos de las páginas, que es lo que hace la lectora entre semáforo y semáforo :P

precioso post :D

La lectora dijo...

Caro: seguro, no por nada la lectora vende su auto.

Cecil: veo que estabas intuitiva! ah, sí, la autopista del sur es lo más, a falta de esta yo aquí transito por la panamericana...

Besos a las dos :-)

Malvona dijo...

100% identificada con La Lectora!

Igualmente peligroso es ir caminando, y a la vez querer seguir con esas líneas que faltan para terminar el capítulo...

La ciudad tiene más escalones y postes de lo que parece!

La lectora dijo...

Malvona: es bueno encontrar gente identificada! Y ya que mencionaste los postes, el post con poste (definitivamente un excelente lugar para leer) se viene el martes que viene.
Un saludo y a encontrar escalones :-)

erica dijo...

En caso de embotellamiento es buen momento para leer....El tema es estar atento cuando los autos comienzan a tocar bocina, ya que empiezan a avanzar y vos continuas abstraìda en tu lectura...

erica dijo...

En caso de embotellamiento es buen momento para leer....El tema es estar atento cuando los autos comienzan a tocar bocina, ya que empiezan a avanzar y vos continuas abstraìda en tu lectura...

Los Escritos Vuelan dijo...

Me encantó el cuento, por suerte la lectora sigue fiel a su escencia, el auto no logra vencerla, y no se convierte en "la conductora"...

La lectora dijo...

erica: los embotellamientos son una delicia para la lectora :)

los escritos vuelan: la lectora no se deja vencer por un simple auto, jajajaja.

Flor S dijo...

Muy, muy bueno el cuento!
Yo me desespero por sacar la licencia, pero me olvido de este pequeño incoveniente...

Por lo general cuando viajo, en subte o colectivo, voy con algún libro en la mano. Creo que voy a demorarme un poco más ;)

Saludos!

La lectora dijo...

Flor S: jajajaja, con este cuento de Darío yo misma encontré la excusa perfecta para postergar el trámite de la licencia...
Saludos!

Grillo dijo...

tengo un ami 8 pero no se manejar ni me gusta.ando en bici y leo las hojas de los arboles.hay muchos aca en mendoza.historias arrugadas y secas y con colores terrestres.flotan,bailan,te caen en la cara y te hacen reir.hojas para mis ojos.y para los lectores de la lectora.

Diego dijo...

Me vi reflejado en el relato, amo los embotellamientos! Y los semáforos de doble tiempo! Siempre un libro a mano! Pero no cambio por transporte público, prefiero seguir manejando, de ultima paro antes de volver a casa y me tomo un café en una estación de servicio hasta completar el capitulo, con pena cierro el libro y digo hasta mañana.
Saludos...

La lectora dijo...

Grillo: creo que tu comentario me dio una buena idea para un post... si la concreto te lo contaré.
Diego: las estaciones de servicio suelen ser buenas estrategias para muchas cosas.

Saludos a ambos!

Sil dijo...

Me da náuseas leer en vehículos en movimiento, por eso cuando viajaba en colectivo no lo hacía. Ahora tengo auto pero en mi ciudad no hay embotellamientos. Prefiero leer en casa y aprovechar la soledad del auto para cantar :)

La lectora dijo...

Sil: a mí me pasaba lo mismo que a vos cuando era chica... y de vez en cuando me vuelve a pasar ¡pero por suerte, vaya uno a saber por qué, la mayoría del tiempo puedo hacerlo sin problemas!
Sería una tragedia para la lectora.