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21.10.14

La lectora sugiere para este invierno

La lectora sugiere para este invierno

Antes de que pregunten si se trata del invierno del hemisferio opuesto o si es que deseamos que el frío vuelva: no, sólo estamos subiendo esta columna a destiempo (la revista en papel salió en invierno, como corresponde).





Se vino el invierno, los chocolates calientes y los libros para leer junto a la ventana cerrada y bajo una frazada. Dice Erika Martínez en El falso techo (Pre-Textos, 2013): “Escribir es hacerle cosquillas a las raíces de las cosas” ¿A quién hacemos cosquillas cuando leemos? Será mejor que lo descubramos, leyendo.
Empecemos con algunos cuentos. Casi todas las protagonistas de este libro de Carolina Bruck tienen celulitis, son gordas, se les notan las várices. Las otras suelen ser más cultas, más rubias, más esbeltas. Incluso más muertas: inalcanzables. Subrayo un fragmento que transmite esta idea: “Cecilia no podía dejar de mirarla: era una de esas mujeres que parecían formar un todo armónico con el aeropuerto, que atravesaban el océano plegadas en un asiento de clase turista pero bajaban la escalera del avión con el pelo planchado y aliento a eucaliptos”. (Adriana Hidalgo Editora, 2013. Primer Premio Narrativa Biblioteca Nacional).
Que aparezca un libro sobre Saramago, para cualquier lector amante de la obra del Nobel portugués, es una fiesta: lo esperamos con una impaciencia casi infantil. José y Pilar, conversaciones inéditas (de Miguel Gonçalves Mendes. Alfaguara, 2013) nos toma de la mano y nos lleva a dar una vuelta por el Lanzarote de cuando Saramago aún estaba aquí. Uno se queda con la impresión de haber pasado una tarde un poco con José, otro poco con Pilar. Vale la pena ver luego la película que lleva el mismo nombre. Un detalle interesante: hay fragmentos del libro y del filme que coinciden entre sí, y muchos otros que no. Libro y película se complementan.
Y no podemos despedirnos sin recomendar algún infantil. En los cuentos de Las mil y una noches el interés del sultán se mantiene con una historia inconclusa cada noche En Alfabeto saurio, el interés del gato (que está a punto de devorar al loro) se mantiene con un listado de dinosaurios en orden alfabético. El lector piensa, al inicio: "pobre loro, no va a conseguir un saurio por letra". Veamos si es verdad que hay un saurio por cada letra del alfabeto y si el gato le perdonará la vida. Arqueopterix, bagaceratops, coelofisis…Escrito y dibujado por Diego Alterleib. (La Marca Editora, 2013).

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Pueden ver también: 

La lectora sugiere para este otoño (Limonada, abril 2014), 
La lectora sugiere para este verano (Limonada, febrero 2014), 
La lectora sugiere para esta primavera (Limonada, septiembre 2013), 
La lectora sugiere para este otoño (Limonada, marzo 2013), 
La lectora sugiere para este invierno (Limonada, julio 2013).

1.7.14

La lectora sugiere para este otoño

La lectora sugiere para este otoño




¡Hay tantos libros que quisiera comentar! Empieza a refrescar y, sentada con un mate recién hecho, me pongo a recordar algunos títulos que leí durante el verano.

"Mamá murió de una manera muy rara", empieza Un detalle trivial, el primer libro de cuentos de María José Eyras (Alición Editora, 2013). Con una frase tan simple, la autora se ganó mi curiosidad morbosa: quiero saber cómo fue. Si el lector también, adelante: a descubrir ese y los otros nueve cuentos de este libro.

¿Lo leíste?, de SilviaHopenhayn (Alfaguara, 2013) es una invitación. Pocos libros se titulan con una pregunta. En este caso, la pregunta funciona para abrir una puerta que da directo a la antología personal de lecturas de la autora. Es un libro de una lectora, escrito para lectores. 

En Además, el tiempo, primera novela de Salvador Biedma (Ediciones La Yunta, 2013), Manuel llega a Bahía Hermosa como K a la aldea donde está el castillo. Así como K viene con una tarea concreta a realizar, Manuel fue llamado al pueblo para arreglar cierta máquina. No sabemos (él tampoco) de qué máquina se trata. Y está Lucía, que desde la primera página cautiva e intriga al protagonista. El tiempo se expande: no por ser poco es insuficiente. Entre Manuel y Lucía se condensa una relación que también parece durar mucho más.

Y, para terminar, un libro infantil de esos que a los grandes también nos gustan: Los indomables pensamientos del señor O, de Amalia Boselli, ilustrado por Vero Gatti y editado por Adriana Hidalgo (2013). 
El señor O tiene un problema (o una virtud): se le escapan los pensamientos por la cabeza. Por eso se fabrica un sombrero enorme y flexible donde sus pensamientos quedan atrapados al salir, como mariposas en una red. Durante un tiempo este método funciona, pero al conocer a la señorita I, el señor O piensa en tantas cosas que el sombrero no da abasto y rebalsan todos sus pensamientos reprimidos.

¡Hay tantos más libros para sugerir! Pero se me acaba el espacio y creo con estos cuatro ya tienen bastante para iniciar el otoño con buenas lecturas.

Anahí Flores
www.lalectoraenlaciudad.com


Pueden ver también: La lectora sugiere para este verano (Limonada, febrero 2014) La lectora sugiere para esta primavera (Limonada, septiembre 2013) La lectora sugiere para este otoño (Limonada, marzo 2013) y La lectora sugiere para este invierno (Limonada, julio 2013).

22.4.14

Cuatro títulos de Galerna Infantil

(publicado originalmente en el Blog de Casa de Letras)
02_La_escalera_del_miedo

La tarde en que se presentó la colección infantil de Galerna en la Biblioteca Nacional, se leyó un cuento sobre un perro muy chiquito (¿era, al final, un perro?) que hacía cosas extraordinarias. Este cuento inquietante (porque así quedé después de escucharlo: inquieta) fue mi puerta de entrada a La escalera del miedo, de María Laura Dedé. Los quince cuentos cortos que forman el libro están poblados de espíritus, fantasmas, margaritas caníbales y otros personajes que dejan al lector con cierta tensión, esa tensión que nos hace reír de los nervios.

…

01_supermercadoDespués de leer Desastre en el supermercado, de Hernán Galdames, el lector no podrá entrar en los supermercados inocentemente. Ni en los mercaditos chinos. Al pasar por las góndolas espiaremos las latas con cautela. En la verdulería vigilaremos las frutas y verduras para ver si despiertan, con especial atención hacia los zapallos.
Una novela corta y divertida, narrada por el protagonista: un cadete apasionado por todo lo que tenga que ver con el fascinante mundo de los supermercados.
 …
04_mundos_en_ventaUn hombre muy feo pero que puede ser, también, muy atractivo. Un vendedor ambulante que se encuentra con un pueblo bastante fuera de lo común. Una familia que convive con fantasmas. Una inventora que, a través de su invento, retorna a la infancia. El olor a jazmines que, como el invento del cuento anterior, nos lleva también a la infancia. Un método hilarante de aprender matemática. Una historia de extraterrestres ecológicos. Una profesión innovadora: ayudar a los animales urbanos a volver a ser salvajes. Una extraña faceta del negocio inmobiliario: vender planetas como quien vende una casa de fin de semana. Y por último, los sea-monkeys (tuve que googlear para saber qué eran esos monos del mar).
Todos estos cuentos tienen un anexo que nos regala la autora: la historia de cada uno: cómo nacieron las ideas que los generaron y cómo fue escribirlos.
Mundos en venta y otros cuentos, de Verónica Sukaczer, es un excelente regalo para chicos que se interesen por los cuentos, por cómo se hacen, y para chicos que tal vez tengan ganas de escribir sus propios cuentos.
…
Este “policial aterrador” –como lo llama Franco Vaccarini– está lleno de fantasmas poco convencionales. De a poco van apareciendo pistas que hacen que tanto el lector como el protagonista vayan 03_Los_monosentendiendo qué pasa. En el primer capítulo, como al pasar, la autora menciona a Kafka y la célebre metamorfosis. Ese comentario no es inocente: a lo largo de la historia van ocurriendo transformaciones misteriosas. Ambientada en el zoológico de Buenos Aires, Los monos fantasma, de Victoria Bayona, es ideal para leer después de una visita al zoo, con especial atención a la jaula de los monos.
…
Los cuatro libros que inauguran la colección Galerna Infantil son muy diferentes entre sí: dos nouvelles (una tirando a humorística y un “policial aterrador”) y dos libros de cuentos (uno que le da mucha importancia al origen de cada historia y otro de cuentos inquietantes).
Conversando con Franco Vaccarini, director de la colección, nos enteramos de que ya tienen en marcha los dos próximos: una novela y un libro de cuentos, con mucho humor y aventuras. Prefiere no decir nada más, pero asegura que ambos estarán para la próxima feria del libro.

11.3.14

La lectora sugiere para este verano



Anoche me olvidé de cerrar las persianas y hoy me di cuenta de que los días están empezando muy temprano: el sol entró por la ventana y me arrancó de la cama al alba. Aproveché el impulso, preparé un jugo y me fui con Julio Cortázar y sus Clases de literatura - Berkeley 1980 (Alfaguara, 2013). En alguna página, el autor agradece el hecho de que exista la forma de grabar el sonido, ya que así llegan hasta nosotros las voces de tantos cantantes de jazz que en aquel momento ya no estaban. Como lectora hago el mismo agradecimiento: este libro existe debido a que aquellas clases fueron grabadas y luego publicadas. Son "páginas habladas", como dice en el prólogo Carles Álvarez Garriga, y tienen la virtud de darle al lector la sensación de ser un alumno más en aquel curso. Sólo tendrá que abstenerse de hacer preguntas al final de la clase.
Y a las dos horas de estar en compañía de Cortázar, escuché “¡mamaaaá!” desde el cuarto de Sofi y corrí a leerle un cuento de buenos días. Elegí Mi jardín, de Zidrou Marjorie Pourchet (2010). Si bien la colección Pípala de Adriana Hidalgo Editora es para niños, este libro resulta un placer sin límites de edad. Es el recorrido mental de un hombre adulto al reencontrar el jardín de su niñez. Un cuento con flores, hamacas y tesoros escondidos, hilvanados en recuerdos. 
Y cuando Sofi se fue a jugar, agarré un cuento de Gabriela Luzzi, editado por Paisanita Editora (2013) en forma de plaqueta[1]. ¿Y si la casa se fuera llenando de intrusos? ¿Es tarea del ama de casa echarlos o eso le corresponde al hombre? En este cuento, la narradora tiene sus propios métodos para liberar su casa… Casualmente, mientras terminaba de leer Mi tercer marido, Sofi fue hasta su casita de muñecas y comenzó a lanzar los peluches por la ventana rosa.


[1]Se conocen como plaquetas de poesía o cuento las ediciones de tirada sencilla o artesanal que anticipan un libro o difunden fragmentos de una obra.

Pueden ver también La lectora sugiere para esta primavera (Limonada, septiembre 2013) La lectora sugiere para este otoño (Limonada, marzo 2013) y La lectora sugiere para este invierno (Limonada, julio 2013).


12.11.13

La lectora sugiere para esta primavera






Qué mejor que aprovechar el primer día soleado de la primavera para sentarse en una plaza con un libro. O en el balcón, o en el patio, o en la terraza. Y entonces, cuando ya estemos cómodamente sentados al sol, abramos Lo que dicen cuando callan, de Alejandra Laurencich (Alfaguara, 2013). Son historias con ambientes cotidianos: el living de una casa, el patio, la vereda. Por eso, mientras el lector entra en cada cuento, no le parece encontrar ningún hecho muy relevante o fuerte. Lo "fuerte" se va colando entre líneas a medida que la lectura avanza. Los cuentos también dicen cuando callan.
Y si queremos cambiar de aire, busquemos otro libro. Cuesta creer que estas crónicas inéditas de Río de Janeiro de los años treinta se refieran a la ciudad carioca que hoy conocemos. En Aguafuertes cariocas (Adriana Hidalgo Editora, 2013), Roberto Arlt escribe sobre calles seguras al punto de que la policía jamás tiene que intervenir, gente que a las once ya está durmiendo, cafés a los que uno sólo va de paso y jamás se queda a charlar, nada de música en la calle, ausencia total de malas palabras… Si bien el transcurso del tiempo transformó muchísimo la ciudad, no se trata sólo de eso: también el ojo del visitante va cambiando a lo largo de los dos meses de estadía. Al principio la ve como una ciudad maravillosa; con el paso de los días (son crónicas diarias) se le vuelve un tedio.
Y por último, Estrellas fijas sobre un cielo blanco, de Óscar Hahn (Melón Editora, 2013). Son quince sonetos para leer de un tirón. Eso sí, se recomienda tener papel y lápiz a mano (o aprovechar la última hoja del libro, que viene en blanco): es muy probable que el lector sienta ganas de escribir, también, un soneto. Contagia.

A cierta hora del día, cuando el invierno, que todavía no se fue del todo, reaparece, hagamos una pausa en la lectura y vayamos a un lugar cerrado. Allí, seguiremos leyendo (o escribiendo) hasta caernos de sueño.

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Pueden ver también La lectora sugiere para este otoño (Limonada, marzo 2013) y La lectora sugiere para este invierno (Limonada, julio 2013).

8.10.13

La lectora sugiere, semana intensa de lectura en El almacén de libros

La lectora se pasó una semana “devorando” los libros de Claudia Piñeiro. Aunque a Betibú eso pueda sonarle raro (“¿qué quiere decir que alguien “devora” un libro? ¿Que lo mastica? ¿Que lo traga? ¿Que lo digiere y luego lo expulsa?”, pág. 60 de la novela del mismo nombre). Y hacia el final de la semana, le mandó un mensaje por facebook a Claudia, que respondió en el acto… A continuación, los resultados de esta semana piñeirística.





Lunes:


En Tuya, de Claudia Piñeiro (Alfaguara 2008), uno cree al inicio que el único narrador va a ser Inés, pero al avanzar la novela se agrega un narrador externo que nos habla por encima del hombro de Ernesto (el marido). Cuando el punto de vista es el de la hija adolescente, sólo hay diálogos sin narrador. ¿Tal vez porque la hija es el personaje más “limpio”? ¿El único que, a su manera, se salva? También aparecen fragmentos de fotocopias con anotaciones de Inés al margen y otros tipos de herramientas narrativas con las que la autora nos va develando este triángulo (cuarteto) pasional que se enreda cada vez más. Nos sorprende, no vamos a decir cómo, hacia el final.


Martes:


“La ficción nos permite mejorar o empeorar la realidad según nos convenga. Mejorar para tolerarla; empeorar para que tenga tensión dramática” dice Claudia Piñeiro en el epílogo de su novela autobiográfica Un comunista en calzoncillos (Alfaguara, 2013). Ese epílogo tan necesario después de leer la novela, ya que uno se queda pensando… ¿qué de todo esto es verdad?

Un libro con mucho paratexto: la segunda parte, Cajas chinas, está formada por todas las notas al pie de la primera parte (Mi padre y la bandera). Algunas notas son microrrelatos en sí mismas, otras son noticias de la época y otras, fotos personales de la autora, su familia, el ombú (iría hasta Burzaco sólo para conocer ese ombú).

Al inicio, la autora nos advierte que el libro puede ser leído con o sin las notas. Yo preferí hacer una primera lectura sin interrupciones, las dejé para el final. Ahora voy a releerlo intercalando novela y notas, al mejor estilo Rayuela.


Miércoles:


En El amor de mi vida, de Rosa Montero (Alfaguara, 2011), la autora menciona Elena sabe, de Claudia Piñeiro (Alfaguara, 2007). Y allá voy a buscar la novela, que, de todas formas, estaba en mi “lista de libros pendientes que todavía no tuve tiempo de leer”. Y hablando del tiempo: el tiempo, en esta novela, se cuenta por pastillas. La de la mañana, la del mediodía, la de la tarde. Las pastillas le devuelven una movilidad momentánea a Elena, que padece Parkinson. Entre pastilla y pastilla ella revive y luego se va apagando, como un muñeco que se quedó sin cuerda.

La historia completa transcurre en un único día, con intensos flashbacks. Hay un aire a Saramago en la voz del narrador, en la forma en que las voces se entremezclan. Y en la fuerza de los personajes femeninos, aunque ellas no se crean fuertes.


Jueves:


Hay novelas que se toman su tiempo para cautivar al lector. Ésta –y en general todas las de Claudia Piñeiro– hace que el lector quiera tener el día libre para quedarse entre las páginas. Cuando una novela tiene como protagonista a un escritor, el lector sabe de antemano que habrá guiños al arte de escribir. Y en este caso las columnas que ella, Nurit Iscar (o Betibú) va escribiendo, son parte de la historia. Los personajes y el lector esperan y leen esas columnas al mismo tiempo, y uno, que adora dejarse llevar, acaba sintiéndose también un personaje del libro.

La historia avanza siempre en sentido lineal, y el lector se va enterando de cada novedad sin demoras: sabemos que mientras un personaje toma café en un bar, hay otro que baja del auto y otro que llega al trabajo. Una vez más, esta forma omnisciente de narrar tiene un aire a Saramago (como una música de fondo). Tal vez sea esta visión global la que da a la novela algo de cinematográfico. Y, también, que hacia el final Nurit Iscar (Betibú para los amigos) en reflexiones consigo misma piensa primero cómo sería esta historia (su historia) si ella la estuviera escribiendo y, luego, cómo sería si alguien la llevara a la pantalla grande.

A abalanzarse sobre Betibú (Alfaguara, 2010) y leerla en estos días porque, en efecto, se viene la película y todos sabemos que antes de ir al cine es mejor haber leído la novela. Hasta ahora, sólo vi el trailer y lo primero que pensé fue ¿por qué no le pusieron rulos a Mercedes Morán?

link al trailer:



Viernes:


Y para cerrar, una consulta breve que la lectora le hizo a Claudia, vía facebook:



La lectora: Claudia, nos gustaría que nos contaras cómo elegís los libros que vas a leer. ¿Por recomendación, por casualidad, porque entraste a una librería y te pusiste a buscar al azar, porque leíste una reseña en algún medio?

Claudia: Por la “cofradía” de lectores afines que uno va armando a lo largo de la vida. Gente que sabés que lee parecido a vos, puede ser un amigo, pero en la mayoría de los casos son gente menos cercana con los que uno comparte el gusto por la lectura: un librero, un conocido, un amigo de twitter o Facebook, etc.

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Esta semana fue publicada originalmente en: El almacén de libros.




24.9.13

"Todo lo que Roberta quiere" en Alma Singer y sugerencias de la lectora en Comunidad del trueque

Vero Mariani, del blog amigo Alma Singer, leyó el libro de Roberta y aprovechó el viernes pasado, último día oficial del invierno, para comentarlo. Vero dice, entre otras cosas:

“Todo lo que Roberta quiere” es un libro de cuentos escrito por Anahí Flores, conocida por acá como Ani La Lectora. Es una edición de Textos Intrusos y es la suma de palabras que yo le dedicaría al invierno. Todas las historias acontecen en la montaña, y fueron escritas por un alma de montaña, por alguien que la vivió de muchas maneras, en muchos momentos y en muchos puntos de altura. Ani sabe de lo que habla para que Roberta sepa bien qué es lo que quiere".


(Foto: una versión abrigada e invernal de Roberta, que tomamos prestada del blog de Vero).

Gracias Vero por la lindísima nota, invitamos a quienes quieran leerla completa, a pasar por aquí.

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De paso, antes de que se termine este post y nos despidamos hasta el martes próximo, les dejo la reseña del libro de las clases de Julio Cortázar, que acaba de aparecer en el blog amigo Comunidad del trueque. Dice Lau Gambale:

Para arrancar quiero presentar la recomendación especial que hizo Anahí Flores (si, la querídisma escritora y Lectora en la ciudad) acerca de Clases de Literatura, ideal para celebrar el pasado día del estudiante, del gran Julio Cortázar.

Para leer la reseña y la nota completa, pasen por aquí.
Ahora sí ¡hasta el martes que viene!



3.9.13

La lectora sugiere en El almacén de los libros

Compartimos algunas sugerencias de la lectora, publicadas en El almacén de los libros entre mayo y agosto de este año, para quien busca qué leer:

Clases de literatura, Julio Cortázar. Alfaguara, 2013.
Un día cualquiera, Hebe Uhart. Alfaguara, 2013.
La hija de Marx, Clara Obligado. Editorial Galerna, 2013.
9, antología de cuentos de autores varios. Textos Intrusos, 2013.
Estrellas fijas en un cielo blanco, Óscar Hahn. Melón Editora, 2013.
José y Pilar, conversaciones inéditas, Miguel Gonçalves Mendes. Alfaguara, 2013.
Comentarios sobre las antologías.
Nadar desnudas, Carla Guelfenbein. Alfaguara, 2012.
Hablar solos, Andrés Neuman. Alfaguara, 2012.
Mala índole, Javier Marías. Alfaguara, 2013.
Una misma noche, Leopoldo Brizuela. Alfaguara, 2012.
Un comunista en calzoncillos, Claudia Piñeiro. Alfaguara, 2013.
La gran ventana de los sueños, Fogwill. Alfaguara, 2013.
El tango de la Guardia Vieja, Arturo Pérez-Reverte. Alfaguara, 2013.


27.8.13

Sugerencias de la lectora para este invierno

Estamos en la revista de arte y cocina Limonada, sugiriendo algunas lecturas para este invierno. Quien quiera un ejemplar en papel, puede pedírselo a la lectora que le guardará uno.



Me pasa, en invierno, que hay que llevar tantas cosas en la cartera (bufanda, guantes, espacio libre para guardar el abrigo que se lleva puesto, por si entramos a un lugar con demasiada calefacción), que no queda lugar para un libro. Por suerte, hay editoriales como Textos Intrusos que sólo editan libros tan finitos y livianos que entrarían en un bolsillo grande. Así es la antología de cuentos 9, de autores diversos y compilada por G. Luzzi y A. Bermani (2013). Ocho de los nueve relatos tienen el largo de un viaje corto en colectivo o subte. De hecho, leer "Un viaje sin Claudio" en el colectivo, puede ser una experiencia interesante: tal vez hasta veamos la aurora boreal por la ventanilla, como el protagonista. Los autores de esta antología son: Paula Brecciaroli, Nicolás Lapido, GabrielaLuzzi, Alelí Manrique, Claudio Robin y Bruno Szister.
Pero cuando nos quedamos en casa queremos un libro con muchas páginas, donde podamos hundirnos como en una cama llena de frazadas. Tal es el caso de las 430 páginas de Mala índole (Alfaguara, 2012); algo así como los cuentos completos de Javier Marías, ya que reúne los dos únicos libros de cuentos que publicó y algún que otro relato suelto. Hay varias notas previas del autor, donde cuenta por dónde anduvieron esos cuentos y cómo nacieron (la mayoría, para desilusión de quienes crean que la inspiración es la única fuente, fueron a pedido). Son muchos cuentos, y es un alivio: cuando se empieza, uno quiere que el libro no acabe. Está dividido en dos partes: los Cuentos Aceptados (aquellos que el autor leyó años después de las primeras publicaciones y le siguen gustando) y los Cuentos Aceptables (de los que desconfía pero no demasiado). De los Aceptados, puedo decir que cada uno se quedó rondando en mi cabeza durante días y sin mezclarse con los demás. No hubo ni uno que me resultara indiferente, como suele ocurrir en casi todos los libros de cuentos. Con los Aceptables aún no me metí… El propio autor dice que, así agrupados, al lector le va a resultar más fácil salteárselos, si quiere. Yo no quiero.

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Pueden ver también La lectora sugiere para este otoño (Limonada, marzo 2013).