No son pocos los lectores de este blog que nos dicen que descubrieron lectoras dando vueltas por la ciudad. Y, justo hoy, recibimos un email de parte de Ramiro y Sonia Faigenbaum, en el que nos relatan su encuentro con una lectora.
Lectoras hay muchas. Muchísimas. Conozcamos a:
La lectora cajera
(texto: Ramiro y Sonia Faigenbaun)
Hola Anahí, ¿cómo estás?
Te quería contar que hoy me acordé de vos: fui al supermercado con mi hijo y mientras esperábamos a que la cajera terminara de cobrarle a "los de adelante", mi niño me dice ¿la cajera está leyendo?
Y sí. Tenía razón.
Mientras esperaba que el ticket terminara de salir, la cajera abrió el cajón donde tiene las monedas y dejó entrever un libro gordo con muchísimas letras. Leyó 15 o 20 segundos y ni bien terminó de salir el ticket siguió con su trabajo.
Cuando fue mi turno, no aguanté y le pregunté qué leía, previo reconfirmar que sí estaba leyendo.
Y me contó que estudia abogacía y que la semana que viene empiezan las clases. Y que le sirve ir repasando algunas partes del código o de no sé qué leyes antes de empezar con la cursada.
Mi pregunta curiosa y metida fue: ¿y podés concentrarte? ¿te sirve de algo? (Pregunta tonta. Era obvio que ella creía que sí y por eso leía).
Me quedé con las ganas de sacarle una foto. No quise que ella se sintiera incómoda.
Pero te mando esta historia porque me encantó para que la transformes en un texto hermoso en tu blog.
Si algún día estás por Paraguay y Armenia, date una vuelta por las cajas del supermercado Disco a ver si te la encontrás a "la lectora en el supermercado".
¡Besos!
Sonia