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18.8.15

La lectora y el lenguaje de los peces



Como si el mar y la lectora fueran vasos comunicantes, lo que ella lee va directo de su cabeza al agua. Algunos peces intentan comer las palabras. Otros, saltan fuera del agua y abren la boca. Cualquiera diría que quieren responder.

13.1.15

La lectora salta


Para Laura L.

El libro que la lectora abrió tiene oraciones cortas.
Tan cortas.
Y los párrafos.
También.
Parecería que el autor los serruchó.
Con un cuchillo desafilado.
Sin piedad.
La lectora intenta entrar en el texto.
Pero esas oraciones.
Esas palabras.
Esos puntos y aparte sin sentido.
La lectora salta entre renglones desconectados.
Como pochoclo en la olla.

6.5.14

La siesta de la pequeña lectora




Algunos, cuando leen, dejan manchas de café en las páginas. Otros, una flor marchita, una mariposa disecada. Granos de arena, polvo de yerba mate. Agua de lluvia. La lectora deja lo que tiene más a mano: la pequeña lectora pasará un tiempo acunada por el libro. Suponemos que cuando la lectora termine de leer, la pequeña lectora saldrá también de entre las páginas, como quien se despierta de una siesta larga, larguísima.

30.7.13

La lectora y la arena



A la lectora no le importa si hay una mancha de café en una página. O de mate, o de té. Al contrario, le gusta descubrir los rastros de los antiguos lectores, o de ella misma, antes. Y sabe que el libro que tiene en sus manos, por más que lo sacuda y le sople las hojas, a partir de ahora tendrá arena. No hay aspirador que consiga sacar toda la arena, nunca, de ningún objeto. Algunos granitos quedarán en el papel, dando brillo a las letras, lustrando la curva de una ese, o inventando tres puntos suspensivos dorados donde menos se los espera.

18.12.12

La lectora y el libro virgen





A la lectora le gustan los libros cerrados. No son exactamente libros, piensa, cuando están cerrados. Son libros en potencia. Tampoco lo son si están abiertos pero solos: se vuelven libros cuando hay un lector presente. Ni siquiera precisa leerlo, puede manosearlo con intención de lectura a futuro, entonces ya es un libro.
No importa cuántas veces haya sido leído ese ejemplar. Mientras vuelva a estar solo, será un libro virgen. Al menos, para la lectora.

21.8.12

La lectora Betina Z y la lectora sugiere

Hoy recibimos estas dos imágenes de la lectora Betina Z, quien anda disfrutando de buenas lecturas junto al mar.



Y compartimos más reseñas de la lectora sugiere, publicadas en la revista digital CatamarcaPress:

Como todos los meses, tratamos de sugerir libros nada parecidos entre sí, para días distintos o lectores diferentes, porque cambiamos como lectores dependiendo del día o la hora. Hoy tenemos un cuento de invierno, la novela que acaba de ganar el premio Alfaguara de novela, un libro cartonero y un diario de viaje a Brasil. Que tengan buena lectura.
Seguir leyendo aquí.

17.7.12

La lectora en el sentido opuesto



foto: Miguel Sampedro



Alguna vez, al leer una historia de piratas, la lectora creyó estar en un barco con un loro en el hombro. Y al leer una novela rusa se sintió en el medio de la nieve, o rodeada de cosacos. No es así ahora. Intenta, si es que eso es posible, activar el canal en el sentido opuesto. Que el castillo junto al que se sienta a leer, se cuele en el libro. Que la historia leída se transforme en un relato de caballeros. No sabemos si lo logrará. Mejor no la interrumpamos.

5.6.12

La lectora Luisa y la lectora sugiere


La pequeña lectora Luisa, desde Rio de Janeiro, nos vino a visitar a nuestro blog.
Y aprovechamos este post breve para contarles que desde el mes pasado, periódicamente, aparecerán nuestras sugerencias de lectura en la revista digital CatamarcaPress. 
Llega el otoño, se caen las hojas pero no las de los libros. Llenemos los primeros días del otoño con buenas lecturas. El mes de abril es ideal para leer al aire libre, ya no hace tanto calor, todavía no se vino el frío. Para esta época, tenemos cuatro opciones completamente diferentes: una novela, un cuento corto, una novela breve o nouvelle, un libro infantil. (Leer las reseñas en CatamarcaPress).
¡Buena lectura!




31.1.12

La lectora suplente, por Lilly Burgwardt

foto: Luz Hitters

Siguen las vacaciones de la lectora gracias a los amigos que durante diciembre le mandaron espontáneamente textos. El martes 10 leímos a Darío Kullock, el martes 17 a Diego Ariel Vega, el martes 24 a María José Eyras y hoy nos visita Lilly Burgwardt que da el cierre de oro al mes de enero. ¿Qué pasará durante febrero?
Todos están invitados a enviar un post propio para que la lectora extienda las vacaciones por un mes más.
¡Que tengan buena lectura!
Cariños de
la lectora.


La lectora suplente 


La lectora suplente de esta semana se encuentra en la costa, gozando del atardecer frente al mar. Se sumerge en la historia u origen de las palabras. Esas amigas que se entrelazan, se entretejen o se enhebran en hermosos textos de los que disfrutamos cuando tomamos un libro que nos atrapa. No importa que todavía haya bullicio, que le pasen cerca los niños (o los no tanto) jugando a la pelota o que sobrevuele el avión con el cartelito de propaganda flameando al viento. Nada la saca de su momento de lectura placentera.

Sólo por esta vez, se mete en un personaje muy querido, pero ajeno, y a pedido de la auténtica lectora.

4.11.11

La lectora frente al mar (por MC)


Hoy recibimos un mail de MC (que ya anduvo por este blog con esta foto), que nos dio mucha intriga: en el texto breve la lectora se sienta junto al mar, y justamente hoy... la  lectora estuvo junto al mar. Celebramos la coincidencia con foto de Miguel Sampedro y texto de MC.


La lectora frente al mar
Sentada en la orilla del mar, la lectora intenta sumergirse en el libro que tiene en sus manos, pero cada vez que el agua se va, se lleva con ella todas las palabras y cuando el mar regresa a besarle los pies le devuelve las letras desordenadas.

8.3.11

La lectora en el mar y en un haiku

dibujo: Carolina Loguzzo
Lee las olas
como si fueran páginas
desde la orilla.


Otro haiku de la lectora, aquí.
También, aquí.